Cuando hablamos de los eternos auxilios, parece ser algo desconocido. Los eternos auxilios es referente a los padres de la Iglesia. Por ende relacionaremos y reflexionaremos a tra vez de este blog acerca del comienzo de la Iglesia, y que nos enseña las escritura sobre la misma. Es importante saber y reconocer que para poder ser una Iglesia debemos conocer los fundadores o el fundador de la misma. Este blog podrá expandir el conocimiento acerca de lo anteriormente detallado.
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"Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre la
piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra
ella." Mateo 16:18
___________________________________________________________I. Iglesia:
Con todo, los estudiosos concuerdan en que las Escrituras
hacen poca distinción entre el singular y el plural, por eso, del mismo modo, Iglesia puede
hacer referencia a una reunión de creyentes en un hogar, como es el caso de
la mencionada en la Epístola a los romanos:
"Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á
Epeneto, amado mío, que es las primicias de Acaya en Cristo."
Ro 16, 5 (TR1894 y RVA)
En un primer plano, la Iglesia sería el conjunto de todos
los cristianos, congregados en virtud del bautismo.
En la mayoría de las denominaciones se cree que todos los bautizados conforman
un solo cuerpo con Cristo a la cabeza: la Iglesia sería entonces el cuerpo
místico de Cristo.
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada
uno en particular".
1° Corintios 12:27
"...porque el marido es cabeza de la mujer, así como
Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador".
Lo común de cada iglesia cristiana y cada cristiano es que,
todos (por definición) creen en Cristo, es decir ponen su esperanza y confían
en Jesús el Cristo (Jesucristo) para su salvación. En español,
"Iglesia" con mayúscula inicial se refiere a la Iglesia Católica Romana,
congregada en torno al Papa y los obispos.
La Iglesia Católica se ve a sí misma como
esta Iglesia total en virtud de la sucesión apostólica desde el apóstol Pedro en
la persona del Papa,
en lo cual divergen los protestantes, que niegan valor a la tradición
apostólica. La Iglesia Ortodoxa e Iglesia
Anglicanareconocen jerarquía al Papa, mas no autoridad
jurisdiccional.
II. Patrología:
La Patrología es la parte de la historia de la teología cristiana que
estudia el periodo comprendido entre los inicios del cristianismo y el siglo VII en
Occidente (Isidoro de Sevilla) y el siglo VIII en
Oriente (Juan Damasceno). Estudia las vidas y las obras
los autores ortodoxos y heterodoxos que escribieron sobre teología en estos
siglos.
Los "Padres de la Iglesia" son los más insignes
pastores, generalmente obispos (no siempre), de la Iglesia de los
primeros siglos. Sus enseñanzas, en sentido colectivo, son consideradas por la
Iglesia como fundamento indispensable de la doctrina ortodoxa
cristiana. Por su cercanía a los Apóstoles nos presentan la correcta
interpretación de las Sagradas Escrituras.
Los cuatro principales criterios para ser reconocido como
"Padre de la Iglesia": antigüedad, ortodoxia, santidad,
aprobación de la Iglesia. No todos los escritos de los Padres son
ortodoxos sino solo aquellos en los que hay común acuerdo entre ellos. (Ej.:
Orígenes y Tertuliano cayeron en serios errores pero no se niega el valor de
sus obras anteriores.) El Papa Gelasio (Pontificado: 492-496) hizo una
lista de autores aprobados que contiene las "obras de los santos Padres
aceptadas por la Iglesia"
Los Padres se distinguen entre griegos (procedentes
del Este) y latinos (del Occidente). Generalmente se considera que el
último de los Padres latinos es Isidoro de
Sevilla (560-636) y el último de los Padres del griegos
es San Juan
Damasceno (675-749).
El título de "Padres" ya era común en el siglo IV.
"Lo que nosotros enseñamos no es el resultado de
nuestras reflexiones personales, sino lo que hemos aprendido de los
Padres" -San Basilio
Al estudio de los Padres se le llama "Patrística"
(cuando el estudio se centra en la doctrina) y "Patrología" (cuando
se centra en la vida personal)
Padres Apostólicos: Estos
son los Padres de la Iglesia que fueron discípulos directos de alguno de los
Apóstoles. También se otorga este título a los Padres (siglo I, II) que
constituyen un eslabón entre el Nuevo Testamento y los apologistas del segundo
siglo. Los escritos de los Padres Apostólicos son considerados como un eco de
la enseñanza de los Apóstoles. Ejemplo: San Policarpo, San Ignacio
de Antioquía.
Padres de la Iglesia:
PADRES LATINOS
(en algunos casos hemos dejado el nombre en latín)
San Ambrosio, Obispo
de Milán (340-97)
Arnobius, apologista (327) San Agustín, Obispo de Hippo (354-430) San Benito, Padre del Monasticismo Occidental (480-546) San Caesarius, Arzobispo de Arles (470-542) San Juan Casiano, abad, escritor ascético (360-435) San Celestino I, Papa (m. 432) San Cornelio, Papa (m. 253) San Cipriano, Obispo de Cartago (m. 258) San Dámaso I, Papa (m. 384) San Dionisio, Papa (m. 268) San Enodio, Obispo de Pavia (473-521) San Euquerio, Obispo de Lyons (d. 449) San Fulgencio, Obispo de Ruspe (468-533) San Gregorio de Elvira (m. después del 392) San Gregorio Magno (I), Papa (540-604) San Hilario, Obispo de Poitiers (315-68) San Inocente I, Papa (m. 417) San Ireneo, Obispo de Lyons (130-200) San Isidoro, Arzobispo de Sevilla (560-636) San Jerónimo, sacerdote, exegeta, traductor de la Vulgata. (343-420) Lactancio Firmianus, apologista (240-320) San León Magno, Papa (390-461) Mario Mercator, (principios del siglo V) Mario Victorinus, romano (siglo IV) Minucio Felix, apologista (siglo II o III) Novatiano, el Sismático (200-62) San Optatus, Obispo de Mileve (finales del siglo IV) Orígenes (185ca. -254) San Paciano, Obispo de Barcelona (siglo IV) San Pamfilio, sacerdote (240-309) San Paulino, Obispo de Nola (353-431) San Pedro Crisólogo, Arzobispo de Ravenna (400-50) San Fobadio, Obispo de Agen (m. 395) San Próspero de Aquitaine, teólogo (390-463) Rufino, traductor al latín de la teología griega (345-410) Salvian, sacerdote (400-80) San Siricio, Papa (334-99) Tertuliano, apologista, fundador de la teología latina (160-223) San Vicente de Urins, sacerdote, monje (m. 450) |
PADRES GRIEGOS
San Anastasio Sinaita, apologista, monje (m. 700)
San Andrés de Creta, Arzobispo de Gortyna (660-740) Afrates, monje sirio (siglo IV) San Arquelao, Obispo de Cascar (m.. 282) San Atanasio, Arzobispo de Alejandria (c. 297-373) Atenágoras, apologista (siglo II) San Basilio Magno, Arzobispo de Cesarea (329-79) San Cesario de Nazianzus (330-69) San Clemente de Alejandría, teólogo (150-215) San Clemente I, Papa (Clemente Romano) (88-97) San Cirilo, Obispo de Jerusalén (315-86) San Cirilo, Patriarca de Alejandría (376-444) Didimus el ciego; teólogo (313-98) Diodoro, Obispo de Tarsus (m. 392) Dionisio el PseudoAreopagita, teólogo místico (finales del siglo V) San Dionisio el Grande, Arzobispo de Alejandría (190-264) San Epifanio, Obispo de Salamis (315-403) Eusebio, Obispo de Cesarea (260-340) San Eustaquio, Obispo de Antioquía (siglo IV) San Firmiliano, Obispo de Cesarea (m. 268) Genadio I, Patriarca de Constantinopla (m. 471) San Germano, Patriarca de Constantinopla (634-733) San Gregorio Nacianceno, Obispo de Sasima (329-90) San Gregorio de Nisa (330-95) San Gregorio Taumaturgo, Obispo de Neocesarea (213-70) Hermas, autor de El Pastor (siglo II) San Hipólito, mártir (170-236) San Ignacio de Antioquía (35-107) San Isidoro de Pelusium, Abad (360-c. 450) San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla (347-407) San Juan Clímaco, monje (579-649) San Juan Damasceno, defensor de las imágenes sagradas (675-749) San Julio I, Papa (m. 352) |
III. ¿Por qué conocer a
los Padres de la Iglesia ?
¿Por qué es tan importante, en el momento actual, el
conocimiento de los escritos de los Padres? Hace pocos años, un documento de la
Santa Sede intentaba responder a esta cuestión. Se dan en esas páginas tres
razones fundamentales:
1) Los Padres son testigos privilegiados de la Tradición de
la Iglesia.
2) Los Padres nos han transmitido un método teológico que es
a la vez luminoso y seguro.
3) Los escritos de los Padres ofrecen una riqueza cultural y
apostólica, que hace de ellos los grandes maestros de la Iglesia de ayer, de
hoy y de siempre
4) El análisis de estas afinaciones puede servirnos para
ilustrar cómo los escritos de estos autores constituyen un verdadero tesoro de
la Iglesia; un tesoro cuyo conocimiento y disfrute no debería quedar reservado
a unos pocos, ya que es patrimonio de todos los cristianos.
La doctrina predicada por Jesucristo, Palabra de Dios
dirigida a los hombres, fue consignada por escrito bajo la inspiración del
Espíritu Santo y entregada a la Iglesia. La Sagrada Escritura es, por eso, un
Libro de la Iglesia: sólo en la Iglesia, a la luz de una Tradición que se
remonta al mismo Cristo, puede ser adecuadamente entendida y transmitida a las
generaciones posteriores. Las ciencias positivas de que hace uso la moderna
exégesis constituyen, sin duda, un instrumento valiosísimo para profundizar en
el contenido de la revelación, pero a condición de que no se utilicen fuera del
sentir de la Iglesia, y menos aún, contra el sentir de la Iglesia. Cuando se
cercena esta relación esencial existente entre la Biblia y la Iglesia, la
Palabra de Dios queda desposeída de su virtud salvífica, transformadora de los
hombres y de la sociedad, y se ve reducida a mera palabra de hombres.
Habitualmente se conoce como Padres de la Iglesia a una
serie más amplia de escritores cristianos, que va desde estas generaciones (siglo III)
hasta el siglo VIII, y que se caracterizan por la
ortodoxia de su doctrina, santidad de vida y el reconocimiento de la Iglesia.
Su edad de oro fueron los siglos IV y V y
florecieron tanto en Occidente, donde escribieron en latín,
o en Oriente, donde lo hicieron en griego e
incluso en siriaco, copto, armenio, georgiano y árabe.
En sus obras se sirven de la cultura griega y latina para explicar los
misterios cristianos.

(Patrología Griega Latina)
Padres Occidentales:
También conocidos como Padres Latinos o Padres
de la Iglesia de Rito Latino. El primero de los grandes Padres occidentales fue
san Ambrosio de Milán (333–397), compositor de
grandes himnos y
persona muy influyente; bautizó al que iba a ser el mayor de todos ellos, san Agustín de Hipona (354–430), figura cumbre
de la historia cristiana. San Jerónimo (342–420), insigne
cultivador de la historia y de la Sagrada
Escritura, nos dejó su célebre Vulgata,
la Biblia traducida
directamente del hebreo y del griego al latín.
La Iglesia de Occidente cuenta también entre sus Padres a
dos Papas, a los que se les atribuye el apelativo de Magno, León I (†461)
y Gregorio I (540–604)
y al padre del monacato occidental san Benito de
Nursia. Además varios obispos de las Galias, como Cesáreo de Arlés(470–543), formulador del Dogma de la Gracia, Gregorio de
Tours o Hilario de Poitiers; el gran grupo de los Padres
hispánicos, en el que destacan Osio de
Córdoba, Martín de
Braga y los hermanos Leandro (†600) e Isidoro de Sevilla (560–636), autor de la
primera enciclopedia cristiana, las Etimologías;
y, cerrando el ciclo, el inglés Beda el Venerable (673–735), continuador de la obra sapiencial
del Doctor Hispalense.
Además de los cuatro padres tanto de la Iglesia oriental
como la occidental, la patrística estudia la obra de otros muchos escritores
cristianos que han recibido igualmente el título de «padres de la Iglesia». La
abundante obra de estos escritores sigue siendo a través de los siglos lectura
obligada y referencia segura en el planteamiento de las ideas y enseñanzas de
la Iglesia católica aún hoy en día.

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