lunes, 30 de septiembre de 2013

II. ¿Conviene que haya herejes?

El tema de la religión siempre suele ser controversial desde que el hombre y su razón ha entrado vs. la misma. Esta segunda parte del blog llamada: ¿Conviene que haya herejes? es en forma de pregunta para que el individuo y su doctrina entre en juego. Toda esta información plasmada en el blog es para suplementar el conocimiento. Ante una pregunta tan diplómatica el conocimiento nos ayuda a analizarla y reflexionarla. Individualmente debe ser contestada sin olvidar la importancia de la ética y la moral. 
___________________________________________________________
«Habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción» (2Pe 2,1).

I. Herejía:


Herejía es un concepto controvertido o novedoso en un sistema de creencias, especialmente religiosas, que entra en conflicto con el dogma establecido. Se diferencia de laapostasía, que es la renuncia formal o abandono de una religión, y la blasfemia, que es la injuria o irreverencia hacia la religión. Basándose en la etimología griega de la palabra, que proviene de "hairesis" (αἵρεσις), que significa una elección o un grupo de creyentes, es una escuela del pensamiento o una opinión particular o específica sobre un punto de doctrina determinado.

Si la opinión divergente no es tolerada por las autoridades religiosas o por la corriente de opinión mayoritaria, puede llegar a producirse una situación de conflicto y ruptura. La herejía es vista entonces como una desviación sobre el contenido de la fe, y puede llegarse a un cisma o división en el seno de la comunidad religiosa, o a una condena de carácter disciplinario por la insumisión a la autoridad eclesiástica considerada legítima.


La herejía nace de una divergencia entre escuelas sobre el significado de la verdad (formulada por el dogma). Se desarrolla a la vez en el plano intelectual, por la oposición irreducible de las tesis y en el plano comunitario, por la imposibilidad práctica de vivir en hermandad con los pertenecientes a la otra escuela.

II. Historia:

A partir del edicto de Constantino I el Grande en el año 313 y más particularmente a partir del concilio de Nicomedia en el año 317, erigido en tribunal destinado a imponer a Arrio una primera confesión de fe bajo pena de excomunión el dogma se define como norma de la «fe verdadera» como reacción a las desviaciones heréticas.

Más tarde, en el primer concilio de Nicea, se define como herética una doctrina divergente de la enseñanza oficial de la Iglesia y de sus dogmas consagrados por su autoridad (obispo, concilio) en la base a las Escrituras y la Tradición. Posteriormente, autores como Agustín de Hipona destacaron por su vehemencia en combatir las herejías cristianas y otras religiones como el maniqueísmo.

La herejía (casi sinónimo de heterodoxia) puede ser una ocasión de crear una nueva forma de ortodoxia. En el contexto del desarrollo de las heterodoxias de los siglos II y III, una heterodoxia se convierte en herejía a partir del momento de su condena por medio de un concilio.

La bula Gratia Divina (1656) define la herejía como « la creencia, la enseñanza o la defensa de opiniones, dogmas, propuestas o ideas contrarias a las enseñanzas de la Santa Biblia, los Santos Evangelios, la Tradición y el magisterio ».

La primera Inquisición, o tribunal de excepción encargado de combatir la herejía, fue creada por el papa Gregorio IX (1231).

III. La Iglesia Católica:

La Iglesia católica define como herejía "Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma". Según la doctrina de esta iglesia, las principales herejías o corrientes cuyos seguidores son considerados herejes son las siguientes:

Abecedarianismo (Siglo XVI)
Adamismo (siglo II)
Adopcionismo (siglo II)
Agnoetismo (siglo VI)
Anabaptismo (siglo XVI)
Antinomismo (siglo XVI)
Apolinarismo (siglo IV)
Arrianismo (siglo IV)
Calvinismo o Hugonotes (siglo XVI)
Albigenses o Catarismo (siglo XI)
Docetismo (siglo I)
Donatismo (siglo IV)
Dulcinianismo (siglo XIII)
Encratismo (siglo II)
Espirituales (siglo XIII)
Ebionismo (siglo II)
Eutiquianismo (siglo V)
Febronianismo (siglo XVIII)
Fideísmo (siglo XIX)
Frailes apostólicos (siglo XII)
Frailes del libre espíritu (siglo XII)
Fraticelos (siglo XII)
Gnosticismo (siglo II)
Hermanos moravianos (siglo XV)
Husitas (siglo XV)
Iconoclastas (siglo VIII)
Jansenismo (siglo XVII)
Joaquinitas (siglo XII)
Luteranismo (siglo XVI)
Macedonianismo (siglo IV)
Maniqueísmo (siglo III)
Marcionismo (siglo II)
Modalismo (siglo III)
Modernismo (siglo XIX)
Monarquianismo (siglo II)
Monofisismo (siglo V)
Monotelismo (siglo VII)
Montanismo (siglo II)
Nestorianismo (siglo V)
Nicolaísmo (siglo II)
Ofitas (siglo II)
Orebitas (siglo XV)
Pelagianismo (siglo V)
Pragueros (siglo XII)
Priscilianismo (siglo IV)
Quietismo (siglo XVII)
Sabelianismo o Patripasianismo (siglo III)
Subordinacionismo (siglo III)
Simonianismo (siglo I)
Taborismo (siglo XV)
Utraquismo (siglo XV)
Unitarismo (siglo XVI)
Valdenses (siglo XII)
Wiclefitas (siglo XIV)


El Concilio Vaticano II nos dice que «en esta una y única Iglesia de Dios, aparecieron ya desde los primeros tiempos algunas escisiones que el apóstol reprueba severamente como condenables; y en siglos posteriores surgieron disensiones más amplias y comunidades no pequeñas se separaron de la comunión plena con la Iglesia católica y, a veces, no sin culpa de los hombres de ambas partes» (UR 3) Las herejías polarizaban algunos elementos de la doctrina cristiana, negaban otros o sostenían visiones que pretendían unir sincréticamente la doctrina cristiana con otras religiones. 

Algunas herejías surgen en el interior de la Iglesia mientras otras provienen de afuera. Después de que en el año 313 el Edicto de Milán diera fin a las persecuciones oficiales contra la Iglesia,  aparecieron las "grandes herejías", llamadas así por su gran extensión territorial y por el número de sus seguidores entre los que no faltaron numerosos sacerdotes y obispos.

Antes del Concilio Vaticano II se le llamaba herejes a los protestantes, pero el Decreto Sobre el Ecumenismo #3 recomendó que en vez se les llamase "hermanos separados". No se pretendió negar que existan herejías ni el grave daño que estas ocasionan. Pero se quiso tomar una postura reconciliatoria hacia las personas,  consientes de que todos hemos pecado y somos culpables.   

La iglesia católica expone una visión de pecado para los herejes de esta manera: todos los pecados de infidelidad, la herejía es el más grave, porque supone un conocimiento más completo de la regla de la fe y de las verdades que hay que creer. Esta gravedad es probada por la palabra de Jesucristo, mandando a sus apóstoles a predicar el Evangelio: 
"Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las criaturas; el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea será condenado" (Marc 16,15). 

Los castigos que recaen sobre los herejes están expuestos en el mismo Código: 

Todos los que apostatan la fe cristiana, todos los herejes y cismáticos y cada uno de ellos:

1) Incurren por el hecho mismo en la excomunión.

2) Si no se arrepienten después de una advertencia, serán privados de todos los beneficios, dignidades, pensiones, oficios u otros cargos que tuvieran en la Iglesia. Serán declarados infames, y los clérigos, después de una segunda amonestación canónica, son, por sólo este hecho, tachados de infamia, etc.; los clérigos, después de una segunda amonestación canónica sin ningún resultado, serán degradados". 


La absolución a los herejes provoca dificultades por razón del rito. El Código resume brevemente las disposiciones de la disciplina canónica: "La absolución de la excomunión está reservada de una manera especial a la Sede apostólica...El pecador así absuelto puede después recibir el perdón de su pecado de un confesor cualquiera. La abjuración está considerada como jurídicamente hecha cuando tiene lugar ante el ordinario del lugar o su delegado y por lo menos ante dos testigos". 

Grande es la diferencia entre herejía, que es una recusación de la doctrina católica, y el cisma, que es una rebelión contra la unidad de la Iglesia. 

San Pedro describe ya la herejía con los caracteres que se le atribuyen hoy en día: 

"Herejías de perdición por las cuales la voz de la verdad será blasfemada y se pervertirán muchos hombres. Consiste en una perversión de doctrinas; esta perversión de la doctrina implica en el fondo la negación de la divinidad del Salvador. 

Toda doctrina opuesta a la verdadera fe constituye en sí una infidelidad, pero toda infidelidad positiva no es una herejía. Santo Tomás explica que la herejía, siendo elección en la doctrina, se refiere no al mismo fin de la fe, sino al medio propuesto para alcanzar este fin. 




sábado, 28 de septiembre de 2013

III. Reflexionando

"Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo:

—Yo soy la luz del mundo. 
El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
Juan 8:12
_______________________________________________________


Jesús, el buen pastor, ciertamente os aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.  El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil.  Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.  


Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no captaron el sentido de sus palabras.  
Por eso volvió a decirles: «Ciertamente os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 
Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, 
pero las ovejas no les hicieron caso. 
Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos.  El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; 
yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Juan 10:1-10

Reflexionando en todas las enseñazas de Jesús, los padres de la iglesia, la transfiguración y el misterio. Comienzo a entender y a aclarar mi pensamiento. En este blog mostré el punto de los escritores quienes fueron nuestro auxilio: Los Padres de La Iglesia. En otra parte tambien incluí la gran pregunta: ¿Conviene que haya herejes? Lo cual es una pregunta abierta y de opinión personal e individual. 

Aportando al pensamiento puedo concluir que Dios, el Gran Misterio se hizo presente de distintas maneras. Donde nos quería ya comenzar a enseñar lo que Él quiere para nosotros: la Salvación. Utilizando a su hijo Jesucristo como ejemplo para toda la humanidad. Por los siglos han ocurrido sucesos que han hecho que el mensaje se pierda o en ocasiones cambie pero debemos tener claro que cada habitante del planeta es: humano. En nuestra humanidad claramente es pecaminosa. Pero Jesús en su misericordia utiliza su Espíritu Santo para iluminarnos de distintas maneras. De esas maneras tan misteriosas y hermosa podemos mencionar la más importante: la transfiguración.


La transfiguración de Jesús, es un evento narrado en los evangelios sinópticos según San Mateo, San Marcos y San LucasEstos pasajes bíblicos en lo particular resultan interesantes ya que describen a Jesús hablando con Moisés y Elías


La Iglesia Católica recuerda este hecho el 6 de agosto y el II° Domingo de Cuaresma.
«...Toda la escena es la "manifestación" plena de Jesús el enviado del Padre para llevar a la plenitud el misterio de la redención, para que todos los pueblos en Él tengan vida. Ese Jesús que había sido presentado a los pobres pastores, a los magos, a todo el pueblo en el río Jordán, ahora es presentado por el Padre a los discípulos predilectos para que en el momento del dolor en el huerto de los Olivos y de la muerte en cruz, sea reconocido como el Divino Salvador, el Hijo enviado por el Padre. Pero esa palabra del Padre: "escuchadlo" debe resonar fuertemente en nuestra mente y en nuestro corazón. San Pedro jamás la olvidó, como hemos escuchado en su segunda carta: "Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo mientras estábamos con él el monte santo"...» 

Creo firmemente en el Misterio de la transfiguración que Jesús nos dejó para siempre tenerlo presente, para no olvidar sus enseñanzas y siempre quedar en el cuestinamiento de tan misterioso ser humano y Dios.