miércoles, 2 de octubre de 2013

I. De las escrituras nos vienen los Eternos Auxilios



Cuando hablamos de los eternos auxilios, parece ser algo desconocido. Los eternos auxilios es referente a los padres de la Iglesia. Por ende relacionaremos y reflexionaremos a tra vez de este blog acerca del comienzo de la Iglesia, y que nos enseña las escritura sobre la misma. Es importante saber y reconocer que para poder ser una Iglesia debemos conocer los fundadores o el fundador de la misma. Este blog podrá expandir el conocimiento acerca de lo anteriormente detallado. 
___________________________________________________________
"Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre la piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella." Mateo 16:18 
___________________________________________________________




I. Iglesia:


Con todo, los estudiosos concuerdan en que las Escrituras hacen poca distinción entre el singular y el plural, por eso, del mismo modo, Iglesia puede hacer referencia a una reunión de creyentes en un hogar, como es el caso de la mencionada en la Epístola a los romanos:

"Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mío, que es las primicias de Acaya en Cristo."
Ro 16, 5 (TR1894 y RVA)

En un primer plano, la Iglesia sería el conjunto de todos los cristianos, congregados en virtud del bautismo. En la mayoría de las denominaciones se cree que todos los bautizados conforman un solo cuerpo con Cristo a la cabeza: la Iglesia sería entonces el cuerpo místico de Cristo.

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular".
1° Corintios 12:27


"...porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador".
Efesios 5:23

Lo común de cada iglesia cristiana y cada cristiano es que, todos (por definición) creen en Cristo, es decir ponen su esperanza y confían en Jesús el Cristo (Jesucristo) para su salvación. En español, "Iglesia" con mayúscula inicial se refiere a la Iglesia Católica Romana, congregada en torno al Papa y los obispos.
La Iglesia Católica se ve a sí misma como esta Iglesia total en virtud de la sucesión apostólica desde el apóstol Pedro en la persona del Papa, en lo cual divergen los protestantes, que niegan valor a la tradición apostólica. La Iglesia Ortodoxa e Iglesia Anglicanareconocen jerarquía al Papa, mas no autoridad jurisdiccional.


II. Patrología:

La Patrología es la parte de la historia de la teología cristiana que estudia el periodo comprendido entre los inicios del cristianismo y el siglo VII en Occidente (Isidoro de Sevilla) y el siglo VIII en Oriente (Juan Damasceno). Estudia las vidas y las obras los autores ortodoxos y heterodoxos que escribieron sobre teología en estos siglos.

Los "Padres de la Iglesia" son los más insignes pastores, generalmente obispos (no siempre), de la Iglesia de los primeros siglos. Sus enseñanzas, en sentido colectivo, son consideradas por la Iglesia como fundamento indispensable de la doctrina ortodoxa cristiana. Por su cercanía a los Apóstoles nos presentan la correcta interpretación de las Sagradas Escrituras.

Los cuatro principales criterios para ser reconocido como "Padre de la Iglesia": antigüedad, ortodoxia, santidad, aprobación de la Iglesia. No todos los escritos de los Padres son ortodoxos sino solo aquellos en los que hay común acuerdo entre ellos. (Ej.: Orígenes y Tertuliano cayeron en serios errores pero no se niega el valor de sus obras anteriores.) El Papa Gelasio (Pontificado: 492-496) hizo una lista de autores aprobados que contiene las "obras de los santos Padres aceptadas por la Iglesia"

Los Padres se distinguen entre griegos (procedentes del Este) y latinos (del Occidente). Generalmente se considera que el último de los Padres latinos es Isidoro de Sevilla (560-636)  y el último de los Padres del griegos es San Juan Damasceno (675-749).
El título de "Padres" ya era común en el siglo IV.

"Lo que nosotros enseñamos no es el resultado de nuestras reflexiones personales, sino lo que hemos aprendido de los Padres" -San Basilio

Al estudio de los Padres se le llama "Patrística" (cuando el estudio se centra en la doctrina) y "Patrología" (cuando se centra en la vida personal)

Padres Apostólicos: Estos son los Padres de la Iglesia que fueron discípulos directos de alguno de los Apóstoles. También se otorga este título a los Padres (siglo I, II) que constituyen un eslabón entre el Nuevo Testamento y los apologistas del segundo siglo. Los escritos de los Padres Apostólicos son considerados como un eco de la enseñanza de los Apóstoles. Ejemplo: San PolicarpoSan Ignacio de Antioquía.

Agustín de Hipona, uno de los Padres de la Iglesia de Rito Latino. 
 (En la foto mostrada en la parte posterior)


Padres de la Iglesia:



PADRES LATINOS
(en algunos casos hemos dejado el nombre en latín)
San Ambrosio, Obispo de Milán (340-97)
Arnobius, apologista (327)
San Agustín, Obispo de Hippo (354-430)
San Benito, Padre del Monasticismo Occidental (480-546)
San Caesarius, Arzobispo de Arles (470-542)
San Juan Casiano, abad, escritor ascético (360-435)
San Celestino I,
 Papa (m. 432)
San Cornelio, Papa (m. 253)
San Cipriano, Obispo de Cartago (m. 258)
San Dámaso I,
 Papa (m. 384)
San Dionisio, Papa (m. 268)
San Enodio, Obispo de Pavia (473-521)
San Euquerio, Obispo de Lyons (d. 449)
San Fulgencio, Obispo de Ruspe (468-533)
San Gregorio de Elvira
 (m. después del 392)
San Gregorio Magno
 (I), Papa (540-604)
San Hilario, Obispo de Poitiers (315-68)
San Inocente I, Papa (m. 417)
San Ireneo, Obispo de Lyons (130-200)
San Isidoro, Arzobispo de Sevilla (560-636)
San Jerónimo, sacerdote, exegeta, traductor de la Vulgata. (343-420)
Lactancio Firmianus, apologista (240-320)
San León Magno, Papa (390-461)
Mario Mercator, (principios del siglo V)
Mario Victorinus, romano (siglo IV)
Minucio Felix, apologista (siglo II o III)
Novatiano, el Sismático (200-62)
San Optatus, Obispo de Mileve (finales del siglo IV)
Orígenes
 (185ca. -254)
San Paciano, Obispo de Barcelona (siglo IV)
San Pamfilio, sacerdote (240-309)
San Paulino, Obispo de Nola (353-431)
San Pedro Crisólogo, Arzobispo de Ravenna (400-50)
San Fobadio, Obispo de Agen (m. 395)
San Próspero de Aquitaine, teólogo (390-463)
Rufino, traductor al latín de la teología griega (345-410)
Salvian, sacerdote (400-80)
San Siricio, Papa (334-99)
Tertuliano, apologista, fundador de la teología latina (160-223)
San Vicente de Urins, sacerdote, monje (m. 450)
PADRES GRIEGOS
San Anastasio Sinaita, apologista, monje (m. 700)
San Andrés de Creta, Arzobispo de Gortyna (660-740)
Afrates, monje sirio (siglo IV)
San Arquelao, Obispo de Cascar (m.. 282)
San Atanasio, Arzobispo de Alejandria (c. 297-373)
Atenágoras, apologista (siglo II)
San Basilio Magno, Arzobispo de Cesarea (329-79)
San Cesario de Nazianzus
 (330-69)
San Clemente de Alejandría, teólogo (150-215)
San Clemente I,
 Papa (Clemente Romano) (88-97)
San Cirilo, Obispo de Jerusalén (315-86)
San Cirilo, Patriarca de Alejandría (376-444)
Didimus el ciego; teólogo (313-98)
Diodoro, Obispo de Tarsus (m. 392)
Dionisio el PseudoAreopagita, teólogo místico (finales del siglo V)
San Dionisio el Grande, Arzobispo de Alejandría (190-264)
San Epifanio, Obispo de Salamis (315-403)
Eusebio, Obispo de Cesarea (260-340)
San Eustaquio, Obispo de Antioquía (siglo IV)
San Firmiliano, Obispo de Cesarea (m. 268)
Genadio I, Patriarca de Constantinopla (m. 471)
San Germano, Patriarca de Constantinopla (634-733)
San Gregorio Nacianceno, Obispo de Sasima (329-90)
San Gregorio de Nisa (330-95)
San Gregorio Taumaturgo, Obispo de Neocesarea (213-70)
Hermas, autor de
 El Pastor (siglo II) 
San Hipólito, mártir (170-236)
 
San Ignacio de Antioquía 
 (35-107)
San Isidoro de Pelusium,
 Abad (360-c. 450)
San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla (347-407)
San Juan Clímaco, monje (579-649)
San Juan Damasceno, defensor de las imágenes sagradas (675-749)
San Julio I, Papa (m. 352)


III. ¿Por qué conocer a los Padres de la Iglesia ?

¿Por qué es tan importante, en el momento actual, el conocimiento de los escritos de los Padres? Hace pocos años, un documento de la Santa Sede intentaba responder a esta cuestión. Se dan en esas páginas tres razones fundamentales:

1) Los Padres son testigos privilegiados de la Tradición de la Iglesia.
2) Los Padres nos han transmitido un método teológico que es a la vez luminoso y seguro.
3) Los escritos de los Padres ofrecen una riqueza cultural y apostólica, que hace de ellos los grandes maestros de la Iglesia de ayer, de hoy y de siempre
4) El análisis de estas afinaciones puede servirnos para ilustrar cómo los escritos de estos autores constituyen un verdadero tesoro de la Iglesia; un tesoro cuyo conocimiento y disfrute no debería quedar reservado a unos pocos, ya que es patrimonio de todos los cristianos.

La doctrina predicada por Jesucristo, Palabra de Dios dirigida a los hombres, fue consignada por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo y entregada a la Iglesia. La Sagrada Escritura es, por eso, un Libro de la Iglesia: sólo en la Iglesia, a la luz de una Tradición que se remonta al mismo Cristo, puede ser adecuadamente entendida y transmitida a las generaciones posteriores. Las ciencias positivas de que hace uso la moderna exégesis constituyen, sin duda, un instrumento valiosísimo para profundizar en el contenido de la revelación, pero a condición de que no se utilicen fuera del sentir de la Iglesia, y menos aún, contra el sentir de la Iglesia. Cuando se cercena esta relación esencial existente entre la Biblia y la Iglesia, la Palabra de Dios queda desposeída de su virtud salvífica, transformadora de los hombres y de la sociedad, y se ve reducida a mera palabra de hombres.



Habitualmente se conoce como Padres de la Iglesia a una serie más amplia de escritores cristianos, que va desde estas generaciones (siglo III) hasta el siglo VIII, y que se caracterizan por la ortodoxia de su doctrina, santidad de vida y el reconocimiento de la Iglesia. Su edad de oro fueron los siglos IV y V y florecieron tanto en Occidente, donde escribieron en latín, o en Oriente, donde lo hicieron en griego e incluso en siriacocoptoarmeniogeorgiano y árabe. En sus obras se sirven de la cultura griega y latina para explicar los misterios cristianos.







(Patrología Griega Latina)

Padres Occidentales:

También conocidos como Padres Latinos o Padres de la Iglesia de Rito Latino. El primero de los grandes Padres occidentales fue san Ambrosio de Milán (333–397), compositor de grandes himnos y persona muy influyente; bautizó al que iba a ser el mayor de todos ellos, san Agustín de Hipona (354–430), figura cumbre de la historia cristiana. San Jerónimo (342–420), insigne cultivador de la historia y de la Sagrada Escritura, nos dejó su célebre Vulgata, la Biblia traducida directamente del hebreo y del griego al latín.

La Iglesia de Occidente cuenta también entre sus Padres a dos Papas, a los que se les atribuye el apelativo de Magno, León I (†461) y Gregorio I (540–604) y al padre del monacato occidental san Benito de Nursia. Además varios obispos de las Galias, como Cesáreo de Arlés(470–543), formulador del Dogma de la GraciaGregorio de Tours o Hilario de Poitiers; el gran grupo de los Padres hispánicos, en el que destacan Osio de CórdobaMartín de Braga y los hermanos Leandro (†600) e Isidoro de Sevilla (560–636), autor de la primera enciclopedia cristiana, las Etimologías; y, cerrando el ciclo, el inglés Beda el Venerable (673–735), continuador de la obra sapiencial del Doctor Hispalense.

Además de los cuatro padres tanto de la Iglesia oriental como la occidental, la patrística estudia la obra de otros muchos escritores cristianos que han recibido igualmente el título de «padres de la Iglesia». La abundante obra de estos escritores sigue siendo a través de los siglos lectura obligada y referencia segura en el planteamiento de las ideas y enseñanzas de la Iglesia católica aún hoy en día.


Isidoro de Sevilla, por J. Alcoverro (1892, Madrid).

lunes, 30 de septiembre de 2013

II. ¿Conviene que haya herejes?

El tema de la religión siempre suele ser controversial desde que el hombre y su razón ha entrado vs. la misma. Esta segunda parte del blog llamada: ¿Conviene que haya herejes? es en forma de pregunta para que el individuo y su doctrina entre en juego. Toda esta información plasmada en el blog es para suplementar el conocimiento. Ante una pregunta tan diplómatica el conocimiento nos ayuda a analizarla y reflexionarla. Individualmente debe ser contestada sin olvidar la importancia de la ética y la moral. 
___________________________________________________________
«Habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción» (2Pe 2,1).

I. Herejía:


Herejía es un concepto controvertido o novedoso en un sistema de creencias, especialmente religiosas, que entra en conflicto con el dogma establecido. Se diferencia de laapostasía, que es la renuncia formal o abandono de una religión, y la blasfemia, que es la injuria o irreverencia hacia la religión. Basándose en la etimología griega de la palabra, que proviene de "hairesis" (αἵρεσις), que significa una elección o un grupo de creyentes, es una escuela del pensamiento o una opinión particular o específica sobre un punto de doctrina determinado.

Si la opinión divergente no es tolerada por las autoridades religiosas o por la corriente de opinión mayoritaria, puede llegar a producirse una situación de conflicto y ruptura. La herejía es vista entonces como una desviación sobre el contenido de la fe, y puede llegarse a un cisma o división en el seno de la comunidad religiosa, o a una condena de carácter disciplinario por la insumisión a la autoridad eclesiástica considerada legítima.


La herejía nace de una divergencia entre escuelas sobre el significado de la verdad (formulada por el dogma). Se desarrolla a la vez en el plano intelectual, por la oposición irreducible de las tesis y en el plano comunitario, por la imposibilidad práctica de vivir en hermandad con los pertenecientes a la otra escuela.

II. Historia:

A partir del edicto de Constantino I el Grande en el año 313 y más particularmente a partir del concilio de Nicomedia en el año 317, erigido en tribunal destinado a imponer a Arrio una primera confesión de fe bajo pena de excomunión el dogma se define como norma de la «fe verdadera» como reacción a las desviaciones heréticas.

Más tarde, en el primer concilio de Nicea, se define como herética una doctrina divergente de la enseñanza oficial de la Iglesia y de sus dogmas consagrados por su autoridad (obispo, concilio) en la base a las Escrituras y la Tradición. Posteriormente, autores como Agustín de Hipona destacaron por su vehemencia en combatir las herejías cristianas y otras religiones como el maniqueísmo.

La herejía (casi sinónimo de heterodoxia) puede ser una ocasión de crear una nueva forma de ortodoxia. En el contexto del desarrollo de las heterodoxias de los siglos II y III, una heterodoxia se convierte en herejía a partir del momento de su condena por medio de un concilio.

La bula Gratia Divina (1656) define la herejía como « la creencia, la enseñanza o la defensa de opiniones, dogmas, propuestas o ideas contrarias a las enseñanzas de la Santa Biblia, los Santos Evangelios, la Tradición y el magisterio ».

La primera Inquisición, o tribunal de excepción encargado de combatir la herejía, fue creada por el papa Gregorio IX (1231).

III. La Iglesia Católica:

La Iglesia católica define como herejía "Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma". Según la doctrina de esta iglesia, las principales herejías o corrientes cuyos seguidores son considerados herejes son las siguientes:

Abecedarianismo (Siglo XVI)
Adamismo (siglo II)
Adopcionismo (siglo II)
Agnoetismo (siglo VI)
Anabaptismo (siglo XVI)
Antinomismo (siglo XVI)
Apolinarismo (siglo IV)
Arrianismo (siglo IV)
Calvinismo o Hugonotes (siglo XVI)
Albigenses o Catarismo (siglo XI)
Docetismo (siglo I)
Donatismo (siglo IV)
Dulcinianismo (siglo XIII)
Encratismo (siglo II)
Espirituales (siglo XIII)
Ebionismo (siglo II)
Eutiquianismo (siglo V)
Febronianismo (siglo XVIII)
Fideísmo (siglo XIX)
Frailes apostólicos (siglo XII)
Frailes del libre espíritu (siglo XII)
Fraticelos (siglo XII)
Gnosticismo (siglo II)
Hermanos moravianos (siglo XV)
Husitas (siglo XV)
Iconoclastas (siglo VIII)
Jansenismo (siglo XVII)
Joaquinitas (siglo XII)
Luteranismo (siglo XVI)
Macedonianismo (siglo IV)
Maniqueísmo (siglo III)
Marcionismo (siglo II)
Modalismo (siglo III)
Modernismo (siglo XIX)
Monarquianismo (siglo II)
Monofisismo (siglo V)
Monotelismo (siglo VII)
Montanismo (siglo II)
Nestorianismo (siglo V)
Nicolaísmo (siglo II)
Ofitas (siglo II)
Orebitas (siglo XV)
Pelagianismo (siglo V)
Pragueros (siglo XII)
Priscilianismo (siglo IV)
Quietismo (siglo XVII)
Sabelianismo o Patripasianismo (siglo III)
Subordinacionismo (siglo III)
Simonianismo (siglo I)
Taborismo (siglo XV)
Utraquismo (siglo XV)
Unitarismo (siglo XVI)
Valdenses (siglo XII)
Wiclefitas (siglo XIV)


El Concilio Vaticano II nos dice que «en esta una y única Iglesia de Dios, aparecieron ya desde los primeros tiempos algunas escisiones que el apóstol reprueba severamente como condenables; y en siglos posteriores surgieron disensiones más amplias y comunidades no pequeñas se separaron de la comunión plena con la Iglesia católica y, a veces, no sin culpa de los hombres de ambas partes» (UR 3) Las herejías polarizaban algunos elementos de la doctrina cristiana, negaban otros o sostenían visiones que pretendían unir sincréticamente la doctrina cristiana con otras religiones. 

Algunas herejías surgen en el interior de la Iglesia mientras otras provienen de afuera. Después de que en el año 313 el Edicto de Milán diera fin a las persecuciones oficiales contra la Iglesia,  aparecieron las "grandes herejías", llamadas así por su gran extensión territorial y por el número de sus seguidores entre los que no faltaron numerosos sacerdotes y obispos.

Antes del Concilio Vaticano II se le llamaba herejes a los protestantes, pero el Decreto Sobre el Ecumenismo #3 recomendó que en vez se les llamase "hermanos separados". No se pretendió negar que existan herejías ni el grave daño que estas ocasionan. Pero se quiso tomar una postura reconciliatoria hacia las personas,  consientes de que todos hemos pecado y somos culpables.   

La iglesia católica expone una visión de pecado para los herejes de esta manera: todos los pecados de infidelidad, la herejía es el más grave, porque supone un conocimiento más completo de la regla de la fe y de las verdades que hay que creer. Esta gravedad es probada por la palabra de Jesucristo, mandando a sus apóstoles a predicar el Evangelio: 
"Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las criaturas; el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea será condenado" (Marc 16,15). 

Los castigos que recaen sobre los herejes están expuestos en el mismo Código: 

Todos los que apostatan la fe cristiana, todos los herejes y cismáticos y cada uno de ellos:

1) Incurren por el hecho mismo en la excomunión.

2) Si no se arrepienten después de una advertencia, serán privados de todos los beneficios, dignidades, pensiones, oficios u otros cargos que tuvieran en la Iglesia. Serán declarados infames, y los clérigos, después de una segunda amonestación canónica, son, por sólo este hecho, tachados de infamia, etc.; los clérigos, después de una segunda amonestación canónica sin ningún resultado, serán degradados". 


La absolución a los herejes provoca dificultades por razón del rito. El Código resume brevemente las disposiciones de la disciplina canónica: "La absolución de la excomunión está reservada de una manera especial a la Sede apostólica...El pecador así absuelto puede después recibir el perdón de su pecado de un confesor cualquiera. La abjuración está considerada como jurídicamente hecha cuando tiene lugar ante el ordinario del lugar o su delegado y por lo menos ante dos testigos". 

Grande es la diferencia entre herejía, que es una recusación de la doctrina católica, y el cisma, que es una rebelión contra la unidad de la Iglesia. 

San Pedro describe ya la herejía con los caracteres que se le atribuyen hoy en día: 

"Herejías de perdición por las cuales la voz de la verdad será blasfemada y se pervertirán muchos hombres. Consiste en una perversión de doctrinas; esta perversión de la doctrina implica en el fondo la negación de la divinidad del Salvador. 

Toda doctrina opuesta a la verdadera fe constituye en sí una infidelidad, pero toda infidelidad positiva no es una herejía. Santo Tomás explica que la herejía, siendo elección en la doctrina, se refiere no al mismo fin de la fe, sino al medio propuesto para alcanzar este fin. 




sábado, 28 de septiembre de 2013

III. Reflexionando

"Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo:

—Yo soy la luz del mundo. 
El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
Juan 8:12
_______________________________________________________


Jesús, el buen pastor, ciertamente os aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.  El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil.  Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.  


Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no captaron el sentido de sus palabras.  
Por eso volvió a decirles: «Ciertamente os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 
Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, 
pero las ovejas no les hicieron caso. 
Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos.  El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; 
yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Juan 10:1-10

Reflexionando en todas las enseñazas de Jesús, los padres de la iglesia, la transfiguración y el misterio. Comienzo a entender y a aclarar mi pensamiento. En este blog mostré el punto de los escritores quienes fueron nuestro auxilio: Los Padres de La Iglesia. En otra parte tambien incluí la gran pregunta: ¿Conviene que haya herejes? Lo cual es una pregunta abierta y de opinión personal e individual. 

Aportando al pensamiento puedo concluir que Dios, el Gran Misterio se hizo presente de distintas maneras. Donde nos quería ya comenzar a enseñar lo que Él quiere para nosotros: la Salvación. Utilizando a su hijo Jesucristo como ejemplo para toda la humanidad. Por los siglos han ocurrido sucesos que han hecho que el mensaje se pierda o en ocasiones cambie pero debemos tener claro que cada habitante del planeta es: humano. En nuestra humanidad claramente es pecaminosa. Pero Jesús en su misericordia utiliza su Espíritu Santo para iluminarnos de distintas maneras. De esas maneras tan misteriosas y hermosa podemos mencionar la más importante: la transfiguración.


La transfiguración de Jesús, es un evento narrado en los evangelios sinópticos según San Mateo, San Marcos y San LucasEstos pasajes bíblicos en lo particular resultan interesantes ya que describen a Jesús hablando con Moisés y Elías


La Iglesia Católica recuerda este hecho el 6 de agosto y el II° Domingo de Cuaresma.
«...Toda la escena es la "manifestación" plena de Jesús el enviado del Padre para llevar a la plenitud el misterio de la redención, para que todos los pueblos en Él tengan vida. Ese Jesús que había sido presentado a los pobres pastores, a los magos, a todo el pueblo en el río Jordán, ahora es presentado por el Padre a los discípulos predilectos para que en el momento del dolor en el huerto de los Olivos y de la muerte en cruz, sea reconocido como el Divino Salvador, el Hijo enviado por el Padre. Pero esa palabra del Padre: "escuchadlo" debe resonar fuertemente en nuestra mente y en nuestro corazón. San Pedro jamás la olvidó, como hemos escuchado en su segunda carta: "Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo mientras estábamos con él el monte santo"...» 

Creo firmemente en el Misterio de la transfiguración que Jesús nos dejó para siempre tenerlo presente, para no olvidar sus enseñanzas y siempre quedar en el cuestinamiento de tan misterioso ser humano y Dios.